Comida y basura

 


El martes 20 de junio el Club de lectura Las Portadas celebró la última reunión de este curso, con “Comida y basura” de Álex Prada, autor nazareno.

Es un libro que no deja indiferente. Tal como él comenta en alguna entrevista “Yo busco que la palabra emocione”, y lo consigue. Despierta un abanico de emociones, desde el asco, hasta la pena y la más honda admiración.

René nos enseña a lo largo del libro su vida y la de las personas que le rodean. Personas sencillas, que nos las podemos encontrar a nuestro alrededor, pero con una vida interior impresionante. Filósofos de la vida. No es una historia en concreto, es el día a día de ellos, y la vida sigue…

Intercala recetas que él o sus conocidos cocinan. Tradicionales algunas y otras exóticas, o incluso algunas que despiertan sensaciones no agradables, que hacen que destaquen en el libro. Pero no hay que quedarse en esta capa, es bueno ir más allá, a la profundidad de muchos de los personajes que aparecen, que te hacen sentir la vida interior tan grande que puede tener cualquier persona sencilla, y que te conmueve de una forma especial.

Le hace un guiño a los libros y las bibliotecas, pasión de René desde pequeño, donde encuentra todo lo que sabe, y pasión de Álex, que también refleja en muchos momentos del libro historias contadas y vividas por y con su padre.

También se aprecia el valor de una infancia con amor.

El lenguaje es exquisito, intercalando para cada personaje su propia forma de hablar.

Como ejemplos de la belleza que contiene el libro, entre reseñas bibliográficas y recetas “especiales y….”, encontramos la filosofía del Gallero y de Julián, dos amigos de René:

“Y mira que estar solo a veces apetece, qué coño. Y callarse. Lo más difícil del mundo es callarse. Si la gente se callara más… Las grandes ideas vienen cuando uno cierra la boca… A ver si algún día te pilla aquí arriba el silencio ese y te lo enseño, ya verás…” - El gallero.

“El Julián luego contó que en el camino de vuelta venía callado, le salía una sonrisa y que eso le hacía sentirse culpable y aliviado a partes iguales, que la muerte era una “hijaputada” y que quién le podía devolver a su Julia pero que había que seguir adelante y que su mujer le estaba regalando, al irse, otros espacios, otras manos con las que tocar nuevas superficies, así no lo dijo pero eso se le entendía…..Porque precisamente una ausencia, un hueco, abre sitio para el aire, para una nueva presencia. Para el siguiente olor.”

Álex nos dedicó uno de los libros del lote: “Club de lectura Las Portadas, algunas partes de este libro nacieron más allá de vuestro barrio, buscando espárragos y robando aceitunas por las parcelas”.

Nosotras dedicamos nuestra reunión a su padre, Manolo Prada, y a su madre, Mercedes “la Chacha”, dos grandes y queridas personas. 





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