26 jun. 2017

Una sala que pocos conocen






Existe un lugar en la biblioteca que pocos conocen, se trata de la sala que guarda la colección de carteles.

Se encuentra en la primera planta y está amueblada con mobiliario de madera de haya diseñado para albergar este tipo de documentos no tan habituales en las bibliotecas. Los muebles se asemejan a cómodas de cajones no muy altos en los que reposan,  sin doblar, nuestros carteles que previamente han sido restaurados, digitalizados y catalogados.

Nuestra colección está integrada por unos siete mil carteles de cine de los años 50 a 90. Procedentes del antiguo cine Español,  que se encontraba en donde hoy se ubica el Teatro Municipal. También disponemos de  una colección de unos 300 carteles locales de los años 70 a la actualidad de diversa temática.

En esta sala también guardamos unos mil fotogramas de distintas películas.
La sala se encuentra casi siempre cerrada y a la misma sólo accede el personal de la biblioteca, generalmente para  seleccionar carteles para exposiciones.

En estos días nos encontramos organizando una sobre galanes de cine que se instalará en la Sala Cultural “La Almona”, hemos aprovechado para hacer algunas fotos de este lugar de la biblioteca un tanto desconocido.



23 jun. 2017

Noche de brujas



Esta noche se celebra la mágica noche de San Juan. Recordamos con cariño especial las noches de San Juan celebradas en la hacienda de Quintos, gracias a todos los que hicisteis posible aquellos encuentros multitudinarios en torno a los cuentos, el fuego y la magia.
 

16 jun. 2017

El club de lectura “Zenobia” comenta “La ternura de los lobos” de Stef Penney

Imagen vía Trota Libros


Él me sonríe de ese modo tan suyo: es como un cuchillo en mi corazón que no me arrancaría por nada del mundo”

Da gusto terminar el curso con una lectura como esta, un libro de los que dejan huella y que nos ha propiciado una feliz tarde llena de comentarios, como dijo una lectora del club manantial, que también lo ha leído -es de estos libros que te hacen olvidar todo lo que te rodea, desaparecen los muebles que tienes alrededor, la tele, el ordenador, incluso las personas y te sumerges completamente en la historia hasta el punto de que cuando lo cierras, añoras a los personajes y es como si de alguna forma te llamasen-. 

Esta tarde  todos quieren participar con sus comentarios y en algunos casos las palabras brotan alborotadamente desde el corazón porque hay qué explicar, preguntar, opinar y debatir sobre muchos temas: ¿Cómo evoluciona el personaje de la Sra. Ross? ¿Qué diferencias encontramos entre la forma de comportarse de los nativos y de los colonos? ¿Qué sentimientos albergaba Parker? ¿Cuáles eran las verdaderas motivaciones de los distintos personajes? ¿Quién es Medio Hombre?
¿Qué pasó con la otra niña perdida? ¿Quién mato a Laurent Jammet y porqué?

La historia está narrada a dos voces, la del narrador en tercera persona y la de la Sra. Ross en primera persona, más intimista, psicológica y ahondando en detalles, en cuanto a los escenarios, por una parte tenemos el poblado de Dove River fundando por los pioneros escoceses en el noreste de Canadá, la comunidad religiosa noruega asentada en “Los campos del cielo” y el misterioso fuerte Hannover, cada uno de estos tres lugares tiene sus propios personajes que en total sobrepasan la treintena y que con mayor o menor protagonismo guardan una historia.
Por otra parte está el camino, un viaje por bosques, tundra, tormentas de nieve, ventisca y espacios desiertos en los que en las noches se escucha el aullido de los lobos. El camino es un importante escenario en la novela casi omnipresente,  y al mismo tiempo es un  elemento a tener muy en cuenta a la hora de entender la evolución de algunos personajes en los que el viaje es un elemento determinante en sus vidas: Donald Moody, el joven que está iniciando su vida laboral en la Compañía, que cree estar enamorado de  Susanah cuando es a María a quien ama, Thomas Sturrock en su búsqueda de personas desaparecidas y de la supuesta escritura india, el joven Francis quien viaja para vengar una muerte, Parker al que parce que mueve un fin económico, Jacob como protector de Donald, Line, la joven viuda que viaja para buscar una vida con su amante, la propia Sra. Ross, quien emprende el viaje a inicios del invierno para buscar a su hijo y encuentra en su viajar sentimientos inesperados.
Los lectores iniciamos con todos ellos nuestro personal viaje por la Canadá de aquella época, nos hacemos “compañeros de invierno” y llegamos a sentir el frío y  también el dolor como en las escenas que  rememoramos porque  nos han impactado de manera especial: Elizabeth Bird lanzándose al rio helado para recuperar el cadáver de su marido, Line abandonada en el bosque con sus dos hijos pequeños mientras se va haciendo de noche y aúllan los lobos, Francis hundiéndose sin remedio en el lodazal, el episodio final en la cabaña de las pieles digno del mejor western.

Coincidimos todos en la fortaleza de carácter de los personajes, ¿serán ellos los verdaderos lobos que muestran en ocasiones la ternura?

Algunos lectores comentan que algunas de las historias que incluye el libro son un tanto escurridizas y no acaban de concluir, al hilo de este comentario parafraseamos lo comentado a propósito de esta obra en el blog El placer de la lectura:
Un relato denso, oscuro y nervioso, pero a la vez vivo, humano e imperfecto. Esa imperfección atropellada que percibimos en la novela es quizá su mayor atractivo, pues parece que se nos escapan los detalles, que tenemos que releer párrafos, que volver páginas, pero no, no hace falta, todo estaba bien escrito y al repasarlo lo captamos mejor. No es la escritora quien ha cometido los errores, es nuestro ansia y deseo de saber más el que nos traiciona. Eso es la vida real y su frescura, y así nos la trasmite la narración.”

El club se despide hasta septiembre comentando las lecturas programadas para el próximo curso.

¡Feliz verano y muchas gracias!    

Carmen Gómez (coordinadora)    

9 jun. 2017

El club “Manantial” comenta “Rosa cándida” de Audur Ava Olafsdóttir



Ningún día es como cualquier otro, literalmente todo lo relativo a las labores paterna es nuevo para mí.”

En la última reunión del curso del club Manantial celebramos cumpleaños, fin de curso, llegada del verano y planes ilusionantes,  como el proyecto de Beli y Pepa, nuestras enfermeras, que recorrerán parte del camino de Santiago con mujeres que han padecido cáncer de mama.
El ambiente que se respiró en la reunión fue festivo, muy participativo y algo alborotado.
La novela comentada dio de sí mucho más de lo esperado y los temas tratados por esta autora islandesa resultaron mucho más cercanos a todos de lo que en principio creímos: embarazo no deseado, pérdidas de seres queridos, madurez personal, crianza de un bebé, toma de decisiones vitales, sexualidad, amor y enamoramiento. Todos los participantes del grupo se manejaron bien con estos ingredientes conocidos.

Inicialmente, nuestros expertos lectores analizaron la novela en sus aspectos formales calificándola como de lectura sencilla, escritura lineal y de temática un tanto intimista.
Luego pasamos directamente al tratamiento de los temas y al análisis de los personajes.

Nos centramos sobre todo en el protagonista y narrador, el joven de veintidós  años Arnljótur, quien decide abandonar su casa, a su hermano gemelo autista y a su octogenario padre para marchar a un monasterio en un país extranjero con el proyecto de rehabilitar una famosa rosaleda. Nuestro protagonista deja además atrás una hija, Flora Sol,  de pocos meses “fruto de un instante de estupidez” engendrada con la  amiga de una amigo a la que apenas conocía.
El detonante de esta drástica decisión es la reciente muerte de la madre en un accidente de coche.
Arnljótur narra en primera persona no sólo la acción que transcurre en el presente, también nos hace partícipes de sus recuerdos, de sus temores, dudas y deseos y todo ello nos hace empatizar con este personaje, comprenderlo, estimarlo  y en algunos casos arrojar sobre él una compasiva mirada maternal.

La madre muerta está presente como otro personaje más, casi omnipresente ya que tanto el protagonista como su padre  la recuerdan, practican sus recetas de cocina y procuran actuar según sus preceptos. Coincidimos todos en lo conmovedora que resultó la escena de ella muriéndose, tras el accidente, pero hablando con su hijo por teléfono intentando transmitirle normalidad al tiempo que se despide, entre líneas de él. No podemos pasar por alto el detalle de la dedicatoria que la autora hace a su madre. Tampoco el hecho de  en el siete de agosto Flora Sol naciese y fuese también la fecha del cumpleaños y muerte de la madre, “demasiadas casualidades son imposibles, quizá una pero no tres”.

Otro personaje que nos lleva al  debate es Anna, la madre de Flora Sol, quien decide tomarse un respiro en la crianza de su hija para dedicarse a estudiar y por ello va en busca de Arnljótur para que ejerza de padre y ella pueda dejarle la niña. ¿Es lícito que la madre de un bebé se tome unas vacaciones en la crianza? Posturas a favor y en contra se argumentan con pasión.
Es este hecho, la aparición de Anna con la niña, aproximadamente a la mitad de la novela, lo que da un giro a la historia de nuestro protagonista que se asoma a la paternidad como quien se asoma a un misterio, algo absolutamente desconocido.

Comentamos mucho acerca del cambio y evolución de nuestro protagonista, los lectores del grupo se implican, Curro, la única voz masculina esta tarde, comenta que el hecho de fuera una niña facilita las cosas,  las hijas despiertan una ternura especial en los padres. Valme confiesa que fue mamá muy joven y que su pareja. que también tenía veintidós años como nuestro protagonista,  demostró ser un padre ejemplar por lo que la relación entre el joven Arnljótur y su hija es absolutamente creíble.
Hablamos también de rosaledas, nos preguntamos en qué país se encontraba el monasterio de la historia y la famosa rosaleda.
Terminamos la reunión con las palabras que  Mª Elena había escrito en el cuaderno viajero y con su dibujo de la rosa cándida, esa flor que acompaña al protagonista en su viaje y que era el orgullo del invernadero de su madre.
Hemos cerrado curso con un libro que trata “de Cuerpo, muerte y rosas”, como dijo el padre Tomás, el libro de una autora islandesa.
La coordinadora del grupo  pasa el listado de libros que leeremos juntos en el próximo curso y el club, que a lo largo de tantos años de lectura juntos ha anudado lazos de amistad,  se muestra muy agradecido. Nos despedimos felices. La próxima reunión: el 19 de septiembre.