11 may. 2011

"Firmin" de Sam Savage. Club de Lectura Ladrones de Libros

El pasado lunes, día 9 de Mayo, el club de lectura Ladones de Libros se reunió para comentar un libro que no ha dejado a nadie indiferente, se trata realmente de un libro muy especial, insólito y cargado de guiños literarios. Firmin, del autor de Carolina del Sur Sam Savage, es un irónico y tierno homenaje a los amantes de la lectura, una metáfora de los poderes transformadores de la literatura y un viaje iniciático de un personaje estrambótico que no encuentra su lugar en el mundo. Firmin es la historia de una rata que nace en una librería de Boston en los años sesenta y que aprende a leer devorando los libros pero, pese a que la imagen podría resultar entrañable y graciosa, la historia , tal y como han coincidido en afirmar los integrantes del grupo, es profundamente triste al igual que sus personajes. No queremos decir con ello que no esté cargada de momentos cómicos hilados con un fino sarcasmo y mucha lucidez.

De todos sus hermanos, Firmin fue la única rata que se quedó a vivir en la vieja librería, no elige el camino más normal para una rata: buscar la mejor comida, saciar el instinto sexual lo antes posible, procrear y salir al viento de la calle y de la noche. En la librería, en cambio, Firmin pronto ve que puede asomarse a mundos que no son los suyos pero que le fascinan. ¿ Os suena de algo? Los grandes creadores literarios son, para ella, los que tienen autoridad para enseñar a vivir porque poseen una visión rica y compleja de la vida, y han sabido contarla. Pensamos que el argumento no es más que una excusa para darnos un agradable paseo por la literatura universal.

Sin embargo, la erudición y la sensibilidad que le ha despertado la lectura no cambian las condiciones de su existencia. Se ve condenada al silencio, a esconderse en la oscuridad y es ahí donde radica la carga más trágica del relato. La novela está muy bien escrita, consigue que se nos olvide muchas veces que estamos ante una rata, resulta conmovedor como su soledad y su miedo se tornan casi humanos. Están muy bien narrados los momentos en los que nos muestra sus más bajos instintos ( los paseos al Rialto son los que más nos han hecho reír) y la relación con el librero y el escritor fracasado nos han resultado los momentos más tensos y entrañables.

Próxima lectura. Mañana en la batalla piensa en mi de Javier Marías. 6 de Junio a las 18.30 horas

Víctor Francés es guionista de televisión y "negro" o "escritor fantasma", encargado de redactar los discursos de los hombres importantes e ignorantes. Divorciado recientemente, es invitado a cenar a su casa por Márta Téllez, mujer casada cuyo marido está de viaje en Londres y madre de un niño de casi dos años. Tras la cena galante, el hombre y la mujer pasan al dormitorio, donde, "aún medio vestidos y medio desvestidos", Marta Téllez empieza a sentirse mal hasta que agoniza y muere en una escena sobrecogedora. Esa infidelidad no consumada se convierte así en una especie de "encantamiento", con problemas bien reales e inmediatos: qué hacer con el cadáver, avisar o no avisar, qué hacer respecto al marido, qué hacer con el niño dormido, qué diferencia hay entre la vida y la muerte. Víctor Francés tomará pronto sus decisiones, o más bien no las tomará y se irá dejando llevar por sus pasos, inofensivos unas veces y otras envenenados. Conocerá a la familia de su muerta, al padre, Téllez, viejo académico y cortesano; al marido, Deán, con su capacidad de comprensión y de inclemencia infinitas; a la hermana menor, Luisa, a quien seguirá sin propósito. Y se irá poniendo en situación de contar su secreto a quienes no debe. En un Madrid invernal y nocturno, dominado por la niebla o por las tormentas como una isla sitiada, el narrador se convertirá en una sombra que no quiere ni busca nada y, sin embargo, va encontrando: al Unico, para quien deberá escribir un discurso, en una hilarante escena palaciega; a su amigo Ruibérriz de Torres, aficionado al hipódromo y que lleva pintada en la cara su esencia de sinvergüenza; a la puta Victoria de otra larga noche de su pasado en la que confundió su rostro con otro nombre. Y entretanto una maldición va resonando: "Mañana en la batalla piensa en mí, y caiga tu espada sin filo: desespera y muere".

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