14 dic. 2012

Expiación


Última reunión de Los Rolirepa en 2012 y último encuentro antes de que la Navidad inunde nuestras vidas. Por ello, quisimos celebrarlo con un surtido gastronómico de lo más navideño para que nos acompañase en el debate de la Expiación de Ian McEwan. Los mantecados y los bombones endulzaron una tarde en la que tampoco faltó el té, aunque sí algunos de los integrantes del grupo a los que se echó en falta en una fecha tan señalada.

Pero a McEwan le salió un duro competidor. Un producto nacional, como Carlos Ruiz Zafón, cuya Trilogía de la Niebla, nuevo reto lector para Los Rolirepa, atrayó, por sus dimensiones, las miradas de todos los que iban a llegando a la sala para la reunión.

Pero el miércoles era el día de Expiación, una historia de amor y acusación protagonizada por Cecilia y Briony Tallis entorno a la figura masculina de Robie Tarner. Tres personajes que centraron el debate de la reunión y en torno a los que danzaron, aunque con menor protagonismo, el resto del elenco secundario, como Lola, los gemelos, la familia Tallis, el 'Rey del Chocolate' y hasta Sor Drumond.

La peor suerte se la llevó Briony, un personaje por el que los miembros del grupo sintieron una cierta aversión durante la lectura del libro, y así lo manifestaron, al no entender los motivos que llevaron a esta niña resabiada de 13 años a hacer aquella acusación. Los celos hacia su hermana, sentimientos de amor hacia Robie o el simple desconocimiento de lo que estaba viendo fueron algunas de las razones que se apuntaron. No llegando a entender tampoco los motivos que la llevaron a no enmendar antes el desarreglo. Igual suerte corrió el personaje de Lola, al que todos apuntaron, a pesar de su corta edad, un cierto interés en su relación con el señor Marshal, como luego se demostró en la historia.

Los intereses que movieron a la familia Tallis a apoyar la versión de Briony sobre la implicación de Robie en la violación de Lola también dieron que hablar, saliendo a relucir la diferencia de clases y lo cómodo que les resultó para la reputación familiar que un criado fuese el acusado. Así como la postura que se reflejaba en aquella época frente a una situación de divorcio o de abandono del hogar. Defendiendo algunos la postura valiente de la hermana de Emily, la matriarca, frente a esta y su actitud pasiva ante su matrimonio.

En lo que todos también estuvimos de acuerdo es en el estilo excesivamente descriptivo y reflexivo de la literatura de Ian McEwan, llegándose a afirmar que no era tan importante lo que se decía sino cómo se decía. Todo un derroche de expresión narrativa que incidió, quizás, como así se dejó entrever, en una lectura algo más ralentizada del libro.

Una historia que dio mucho que hablar, con alusiones a la versión cinematográfica, que algunos integrantes habían visualizado, y que terminó con los deseos de un encuentro del grupo, fuera del circuito lector del club de lectura, para tomar algo y celebrar la Navidad.

La próxima cita será ya en 2013, el día 23 de enero, donde nos encontraremos para comentar La Trilogia de la Niebla, nuestra primera aproximación a Carlos Ruiz Zafón por partida triple. Hasta entonces, espero que disfrutemos de su lectura.



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