19 nov. 2014

Leonora Carrington, un cuadro y un poema surrealista



El lunes 17 de enero se reúne el club de Ana para comentar la novela de Elena Poniatowska "Leonora".

Elena Poniatowska (1932) es periodista y escritora. Ganadora del Premio Cervantes 2013 y ganadora del Premio Biblioteca Breve 2011 con esta novela.

En la primera ronda de impresiones se respiraba la misma idea, la de que al igual que la vida de la protagonista, -la pintora surrealista Leonora Carrington-, la historia había sido escrita de forma desconcertante y utilizando muchas palabras típicas de Méjico, hecho que hacía que a algunas integrantes del club le resultase una lectura pesada y poco atractiva.

El libro está escrito en tercera persona, y dividido en 56 pequeños capítulos que abarcan toda la vida de la pintora. 
Elena Poniatowska conoce a Leonora Carrington en Méjico y hasta su muerte tiene varias entrevistas con ella y hasta llegan a forjar una amistad.

Poniatowska recrea la infancia de la protagonista, una niña bien inglesa, sometida a los convencionalismos de la época (años 20). Una chica inteligente, imaginativa y rebelde. Su gran imaginación le hará ver visiones, y creerse ser una yegua, y poder hablar con los animales. De esta etapa llegamos a la conclusión de que realmente era una niña muy sensible y que empatizaba con animales y personas.

Con 20 años conoce en Londres a Max Ernst y  todo lo que significa el surrealismo, y haciendo eco de su rebeldía, huye a Francia para dejar de someterse a los dictados de su padre y  vivir su amor al lado de  Ernst, con el que permanecerá hasta que lo encierren en un campo de concentración y ella se vuelva loca. Después vendría su internamiento en un sanatorio para enfermos mentales en Santander, su huida a Lisboa y el encuentro con el que fuese su primer marido Renato Leduc, que la llevaría a Méjico. Allí se encuentra con un grupo de pintores surrealistas y frecuenta fiestas en las que se encuentra con Frida Kahlo, Diego Rivera, y conoce al hombre con el que formaría una familia Chiki Weisz, ayudante del fotógrafo Robert Kappa.

A la mayoría de los integrantes del club les gustó la historia de la vida de la pintora, pero no así la forma de narrar que tiene la escritora, todas coincidieron en que ser periodista le jugó una mala pasada porque no llega a meterse en el personaje y no transmite así su fuerza y sentimiento. Otros decían que no se habían fijado tanto en la forma de contar la historia, pero sí en la vida intrépida de una mujer, de una artista como fue Leonora Carrington.

Podemos decir que lo que enamoró fue la intensa vida de la pintora, más que la forma de narrar de Poniatowska.

En la reunión nos acompañó Paco, un lector asiduo de la biblioteca y entendedor del movimiento surrealista que al enterarse de que estábamos leyendo sobre el mismo, en una noche de insomnio nos pintó un cuadro inspirado en las mujeres lámparas, aquellas que desprenden luz gracias al saber generado por la lectura.
Al final de la reunión nos hizo una propuesta; escribir entre todos un poema surrealista. Nos proporcionó a cada uno un trozo de papel, en él teníamos que escribir lo primero que se nos viniese a la mente, porque así, según él, nuestras mentes se conectarían mejor. Una vez que estaban todos los trozos de papel escritos, los metimos en una bolsa, la agitamos y sacamos uno por uno y fuimos escribiendo lo que en ellos leíamos, y así, quedó el siguiente poema:


Un alfiler en la solapa, 
Un encuentro fortuito entre dos
Recargo
Alá
La ignorancia enamora a la sapiencia. 
Y de improviso la noche se iluminó.
Vivir es fascinante, la vida es azul.
Posiciónate.
¡Qué atropello!
El siete es un número mágico.
Busca la felicidad, 
La cordura algunas veces no sirve.


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