15 dic. 2017

El club “Manantial” comenta “Y eso fue lo que pasó” de Natalia Ginzburg






“Había dejado que muriera todo lo que no tenía que ver con él”

La autora confiesa en una nota a la edición de esta novela que se sentía infeliz cuando la escribió, sin ganas de pelear ni combatir: Algunas personas, cuando han leído esta historia, me han llegado a decir: “Si hubieses sido más feliz, habrías escrito una historia más bella”
Efectivamente,  no nos hemos enfrentado a una historia que nos llene de bellas emociones, ni a personajes a los que hayamos cogido cariño. En esta ocasión hemos tenido en casa un pequeño libro de apenas cien páginas que encerraba una historia desgarradora desde la primera página- le pegué un tiro entre los ojos- y que continúa con la confesión, sin comas,  en primera persona de la protagonista, una mujer sin nombre.
Esa mujer sin nombre podría vivir hoy aquí en nuestra ciudad, comenta una lectora del club,  la historia es atemporal y tan simple como: mujer sueña con casarse como vía de escape a una vida monótona y aburrida, conoce al  hombre inadecuado y proyecta en él sus ilusiones que se ven defraudadas.

La novela dio mucho juego a comentarios sobre la trama psicológica que acompaña la evolución del personaje femenino: su carácter, las fantasías, los miedos, la angustia, los celos, la forma de enamorarse, los sentimientos hacia su hija, sus ilusiones, la soledad, incluso su enfermedad, ya que algunos lectores manifestaron que nuestra protagonista se veía afectada por algún tipo de trastorno psicológico.

Analizamos también a los otros personajes, Alberto, un marido difícil de clasificar: ¿frio, maltratador psicológico, un hombre sin curtir, egoísta, poco atractivo?, Francesca, prima de la protagonista y su antítesis, no quería casarse, no quería hijos, había tenido varios amantes.
Giovanna, la mujer de la que Alberto se confesaba enamorado, un personaje que aparece poco y cuya sombra está omnipresente en la historia.

Pero en lo que básicamente se centra el grupo es en la relación de pareja de los personajes centrales y en analizar los comportamientos de ambos.
-Él no era malo, comentaba alguien, simplemente no estaba enamorado de ella y no le ocultó que amaba a otra, pero ¿realmente amaba a la otra?
Curro simplifica la trama: - Si te han dicho ochenta mil veces “no te quiero”, ¿Qué haces ahí?-
-¿Podemos hablar de infidelidad si desde el principio se han puesto claras las cosas?-
- ¿Nos da a entender la autora que al final de la historia la protagonista  se suicida?
- ¿Perjudicó a la protagonista su mente dada a recrearse en las fantasías?-
- ¿Estaba loca?-
- ¿Porqué lo mató?

Estas y otras muchas preguntas fueron surgiendo a lo largo de la tarde, que concluyó con la lectura de un hermoso texto en nuestro cuaderno viajero que hablaba de oscuridad, de traición y de desencanto y que defendía que las mujeres ciertamente siempre esperan muchas cosas, pero nunca la infidelidad.

Despedimos la tarde con la entrega del libro que será comentado en enero: La habitación de Nona de Cristina Fernández Cuba.


1 comentario:

Carmen dijo...

Como siempre, aprendiendo y despertando el interes por seguir leyendo ,por lo que he leido y oido ,no podía haber más emociones en tan pocas páginas