17 oct. 2012

Tokio Blues



El club de lectura Ladrones de libros se reunión ayer para comentar la lectura de la obra del autor japonés Murakami, Tokio Blues.

No fue una reunión fácil, tampoco una reunión al uso. En la habitación donde desde hace tanto tiempo nos reunimos, todo seguía tal cual estaba antes de las vacaciones, todo salvo su silla. La silla vacía de Curro, así tituló Loli el poema que le dedicó a nuestro querido ladrón y que emocionó a todos.

A ratos tuve la impresión de que esa melancolía que emana de la novela nos había atravesado a todos como una espada, y es que, al igual que la obra describe un mundo que oscila entre el gozo y la amargura, así nosotros también recordamos a nuestro querido ladrón, sonrisas por sus ocurrencias y su ingenio y dolor por lo patente que se hizo su ausencia.

Sin embargo, al recordarlo no adoptamos un aire solemne ni triste, nos dimos cuenta que su recuerdo permanece en nosotros intacto e inmutable y ayer más que nunca, le regalamos palabras, como Liesel regalaba palabras para paliar la tristeza.

En ese lugar en el que nos espera, en esa habitación de al lado, se convirtió en un mudo testigo de nuestro encuentro.


Después de las palabras de bienvenida y de las presentaciones de los nuevos miembros que se incorporan, pasamos a comentar la obra Tokio Blues. A partir de la evocación de un paisaje visitado en su juventud, un Toru Wanabate cercano a los cuarenta rememora el tránsito de los diecinueve a los veinte años, la época en la que estudiaba en la universidad. Se trata de una historia trágica en la que el dolor y la angustia tienen un papel destacado y la muerte determina el desarrollo de la trama. El suicidio, como una opción, se convierte casi en un protagonista más. Alguien observa que el suicidio está estrechamente ligado a determinados aspectos de la cultura japonesa y que Japón es uno de los países con la tasa de suicidios más elevada del planeta.

En general nos ha parecido una historia bien escrita que describe sentimientos muy complejos con gran sencillez. Los personajes nos han parecido muy bien definidos y muy reales. Se hace evidente la contraposición entre Naoko y Midori. Naoko es el silencio, la tristeza, la indecisión, mientras Midori es la vida sin prejuicios, el sexo sin tapujos a pesar de que también arrastra una triste historia. Llegamos a la conclusión de que Reiko se convierte en la tercera mujer, la piedra de toque que ayuda a Watanabe a encontrar su camino.

Señalamos que fundamentalmente se trata de una novela de sentimientos y de personajes con una profunda carga psicológica. Nos llama también la atención cómo la obra refleja las costumbres cotidianas de la sociedad urbana y de sus gentes: paseos, comida, locales, vida estudiantil, etc.

Entre los temas que más se trataron destacan: la juventud, el ansia de amor, la necesidad de superar las circunstancias, la soledad, el desequilibrio y la enfermedad mental, la sexualidad.

Notamos la importancia de la música y de la literatura en la novela que contiene múltiples referencias a canciones y obras literarias. En el caso de la música se trata de una verdadera banda sonora de esos años, finales de los sesenta, y su importancia se evidencia ya en el título de la obra. Como no podía ser de otra forma, escuchamos Norwegian Wood de los Beatles durante la reunión.

Nos llamó la atención el guiño que el autor hace a obras como La montaña mágica de Thomas Mann, El gran Gatsby o El guardián entre el centeno.

Fijamos la próxima reunión para el día 19 de Noviembre. Se entregó el libro : Un matrimonio perfecto de Elizabeth Von Arnim.

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