27 ene. 2014

Club de francés


Villa Circé en Ostende (lugar donde se desarrolla el relato La Rêveuse d’Ostende).

El pasado viernes 10 de enero, después de las vacaciones de Navidad, reanudamos nuestras reuniones del Club de Lectura de francés con las mismas ganas de compartir y encontrarnos de nuevo.
Nos tocó comentar el libro La rêveuse d’Ostende (La soñadora de Ostende) de Eric-Emmanuel Schmitt, un autor que hasta ahora no habíamos abordado y que fue un descubrimiento agradable para muchos de nosotros. Schmitt tiene un estilo clásico que recuerda a Maupassant con relatos bien estructurados y una prosa impecable. Este libro en particular es una recopilación de cinco cuentos que aluden al poder de la imaginación en nuestras vidas.
En el primer relato que da título al libro, Emma Van A. narra una historia de amor y sexo con un heredero real, un verdadero cuento de hadas moderno. Crime parfait (Crimen perfecto) es la historia de una madre de familia que empieza a odiar a su marido que la ama locamente, a raíz de un absurdo comentario de una amiga, hasta llegar al asesinato. La guérison (La curación) habla de la emancipación de una joven enfermera que no tiene confianza en sí misma y que a través de un hombre invidente conseguirá quererse a sí misma y abrirse a los demás. Les mauvaises lectures (Las malas lecturas) es la vida de un profesor de historia, un lector de enciclopedias que menosprecia las novelas. Por curiosidad, empieza a leer un thriller y poco a poco, se identifica tanto con la heroína que llega a sentir los mismos miedos. La femme au bouquet (La mujer del ramo) trata de la vida de una anciana que lleva un ramo de flores y que espera a alguien o algo en la estación de Zurich. Así durante treinta años. (No revelaré si el misterio de su vida llega a descubrirse. Espero que lo leáis).
Todas estas historias tienen una mezcla de realidad y ficción donde el sueño es el mayor protagonista. El autor va guiando al lector por donde quiere haciéndolo reflexionar y llevándolo a veces a equívocos. Como dije anteriormente, los relatos están bien estructurados. Nos damos cuenta de que nada está dejado al azar.
Muchos de nuestros lectores explicaron las deducciones e hipótesis que llegaron a hilvanar de cada unas de las historias, para luego darse cuenta de que el autor se guarda un as en la manga, sorprendiendo al final. A mi parecer, solo un buen escritor es capaz de conseguir este resultado y Schmitt, sin duda, lo es. Con respecto a las dificultades que pueden haber encontrado los lectores, en un principio pensé que el estilo podía ser un poco complicado, pero afortunadamente no fue el caso. Me confirmaron que no lo encontraban muy difícil, eso me anima para iniciar futuras lecturas un poco más complicadas. Es cierto que el nivel de los participantes es bastante alto en general (¡es para estar orgullosa!).
Finalmente, una de las lectores nos facilitó la fotografía de la Villa Circé donde se desarrolla la Rêveuse d’Ostende, una casa que existe realmente y que seguramente fue fuente de inspiración para su autor. A ninguno le costó imaginarse a Emma Van A. paseando con su silla de ruedas entre los muros de esta villa.
La próxima reunión será el 21 de febrero con el libro Des rêves pour des oufs de Faïza Gène, una lectura que también habla de sueños, los de una joven inmigrante magrebí en la Francia del siglo XXI.
À la prochaine!


Mercedes Ruiz Ríos (coordinadora del Club de Lectura de francés).

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