28 abr. 2014

El club de lectura Zenobia comenta “El castillo de arena” de Iris Murdoch


“Sabía que, una vez más,  había dado un paso adelante en un camino que no le llevaba a ninguna parte”



Las lectoras de Zenobia comentaban al salir de la reunión que no se imaginaron que el comentario de esta novela,  que en resumen no es más que la historia de un matrimonio que se tambalea, hubiera dado tanto de sí.
Se comenzó hablando del título “El castillo de arena”,  mientras que alguien comentó que se refería al propio matrimonio de Mor y Nam, otros defendieron que a lo que hacía alusión era a la relación de Mor y Rain, la joven pintora que irrumpió en la monotonía de la vida de Mor como un vendaval de nuevas oportunidades y promesas de libertad. Una relación que parece en algunos momentos que será una gran historia de amor y que luego  no queda en nada.
Sobre los personajes, se destacó la ausencia de héroes, todos fueron cobardes en búsqueda de su propia comodidad frente a la libertad, de lo cotidiano y conocido  frente a la aventura del  amor.
_Mor y Rain ni siquiera llegaron al sexo,  es inconcebible, ¿no? –comentaba alguien.
Tal vez fuera porque la novela está ambientada en los años cincuenta, o porque son ingleses comentó otra lectora.
_Eso no tiene nada que ver, los ingleses son hombres bajo las sábanas- sentenció Rosalía.

Se destacó la figura del viejo director del colegio ya jubilado, pintado por Rain en un retrato que no dejaba de retocar y modificar. Parecía ser el único personaje vivo y con sangre en sus venas.
-Pero esta es la realidad, los seres humanos no somos héroes, comentaba Pilar.
De Rain se dijo que cuando se enamoró de Mor buscaba  la figura paterna y que no lo veía como era en realidad ya que cuando le hace el esbozo de retrato, lo pinta guapo y  altivo, en definitiva lo mejora notablemente.
De quien más se habló fue de Mor, de su cobardía, irresolución, dudas, temores y culpa. Del amor que creía sentir por Rain y que todos pensábamos  que no era más que una forma de escapar de su asfixiante relación con Nam, una mujer dominante y controladora que es capaz de hacer lo que fuera necesario para mantener su status y su vida acomodada a la rutina de su pequeño reino compuesto por un marido sumiso y dos hijos adolescentes amargados.
Eugenio, el portador del cuaderno, comentaba que Iris Murdoch se le había revelado como una auténtica constructora de historias  y de personajes,- Rain fue creada para enamorarse desde el minuto cero de la novela, es la excusa perfecta para que Mor pueda escaparse. La historia de ambos  es construida grano a grano para luego ser borrada por una ola como un castillo de arena. -

Tuvimos también ocasión de hablar del ambiente pueblerino y agobiante del pueblo en donde se desarrolla la historia, del episodio de la torre con Donald, de otros personajes secundarios como el joyero y su extraña relación con la familia, reflexiones acerca de los convencionalismos en oposición a lo raro y extravagante, incluso tuvimos algunas palabra para la bicicleta de Mor, tan presente en la novela y que aparece en la portada de esta edición. Alguien apuntó que era un símbolo sexual, otros que representaba la huida desesperada, otros que un pequeño sucedáneo de la libertad, tal vez  al final la imagen que te queda del protagonista es la de un hombre de mediana edad pedaleando, derrochando sus fuerzas sin ningún propósito, dirigiéndose hacia ningún destino.

Tras la lectura del cuaderno viajero que pasó de las manos de Eugenio a las de Nina, el grupo se despidió hasta el 20 de mayo tras leer las primeras líneas de “El espejo del Monstruo” de Juan Ramón Biedma, próximo libro a comentar.


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