23 nov. 2015

El club "Manantial" comenta "Ceniza" de Yrsa Sigurbardóttir



¿Qué se puede hacer en una reunión de club de lectura cuando a casi nadie la ha gustado el libro del mes y más de la mitad del grupo ni siquiera ha terminado de leerlo?
Pues optamos por tres cosas:

  1. Contar la historia a los que no lo habían terminado.
  2. Argumentar porqué no había gustado.
  3. Merendar los dulces que había traído Mercedes.

La verdad es que el libro en su sinopsis prometía una original historia de intriga:
“La violenta erupción de un volcán en Islandia obliga a desalojar una pequeña isla. Las cenizas y la lava sepultan una población. …Treinta años después, el proyecto Pompeya del Norte decide desenterrar algunas viviendas, pero en las excavaciones de una de las casas se realiza un hallazgo sorprendente: cuatro cadáveres habían quedado ocultos por las cenizas todo ese tiempo sin que nadie sospechara de su existencia. Una abogada investiga qué había ocurrido y cómo llegaron esos cuerpos allí…”

Analizando las causas de que esta obra no calase en el grupo se argumentaron muchas cosas:  
-Estructura casi inexistente: La novela flaquea en su estructura, comentaba una de las lectoras,  los capítulos se encuentran ordenados de tal forma que desorientan al lector.
-Problemas de traducción: Además  de los problemas que hayan podido tener con la traducción que se ven reflejados en errores gramaticales, adolece además de los valores cualitativos que distinguen la buena y la mala literatura.
-Escasos recursos literarios: En cuanto a recursos narrativos, la autora suple la intriga con el morbo: una cabeza cortada, violaciones, pornografía, anorexia en su grado extremo, tortura, asesinatos y sangre.
-Personajes planos: En cuanto a los personajes, aparecen los personajes prototipos de las series televisivas corrientes: Mujer separada con hijos que se debate entre su familia y su deber profesional, policías jóvenes que vienen de la capital, policía viejo del lugar, secretos salvaguardados por personajes secundarios, que son investigados, y que milagrosamente acaban por confesarlo todo.  Se echa en falta elementos psicológicos que completen la descripción de los personajes.
-Contexto desconocido para la mayoría: El hecho de que la acción transcurra en Islandia dificulta la comprensión de algunos hechos, como por ejemplo la fiesta del final con las tiendas de acampada que nos la imaginamos como una especie de feria o romería en donde la gente come y bebe.
-Desenlace precipitado: También le achacamos un precipitado final, como si a la autora, después de más de quinientas páginas, le hubiese entrado prisa por terminar - tal vez fuese la propia editorial quien le metiese prisa tras la erupción de un nuevo volcán en Islandia y así aprovechar el tirón mediático- sea como fuere, no convenció.

Tras la lectura del cuaderno viajero por parte de Mercedes, finalizamos la reunión.

 La próxima cita el 1 de Diciembre para comentar “Las torres de Trebisonda”.

Carmen Gómez (Coordinadora)

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