EL CIELO EN LA CABEZA EN EL CLUB DEL BOCADILLO
El pasado lunes nos reunimos en
el CDB para conversar sobre El cielo en la cabeza, un álbum que surge del guion
de Antonio Altarriba (El arte de volar, El ala rota), el dibujo de Sergio
García y el color de Lola Moral. La historia se centra en Nivel, un niño ya
casi adolescente, que trabaja en unas minas de extracción de metales raros en
el Congo. Junto con su inseparable amigo Joseph, —casi un hermano—, el relato
comienza cuando este último lo rescata de un agujero en el que ha quedado
atrapado. Desde este momento, Nivek pasará por convertirse en «kadogo» (niño
soldado) bajo las ordenes de la guerrilla de Wamba y Vindu, hasta escapar tras
un altercado con otra facción, los «Mai Mai»; el objetivo que buscan ambos, es
llegar a Europa, por lo cual, tras la fuga, se internan en la selva. Aquí
permanecen un tiempo en una especie de escuela-taller, en una región que conoce
Joseph, pero pronto Nivek se cansa y siguen su viaje, dando con una tribu,
cazando y siendo partícipes de sus rituales y costumbres, para luego seguir su
aventura (aquí además, en este punto, ocurre un dramático episodio donde Joseph
muere, algo que todos en el grupo lamentamos). Nivek continúa su viaje por la
sabana, ahora ayudando a un hechicero muy particular, Delwa, y más tarde
adentrándose en el desierto, donde casi muere si no es rescatado por un grupo
que se dirige a un punto desde donde les prometen llevarlos a través del mar,
hasta las costas del ansiado continente vecino. Finalmente, son vendidos como
esclavos en Libia, donde Nivek se convertirá en luchador, participando en una
suerte de combates a muerte con otros en su misma situación. También sale de
esta situación y consigue reunirse con algunos de los otros personajes que
fueron capturados en el desierto, entre ellos con Aisha, una especie de amor.
Con ella permanecerá hasta casi el final, embarazada, cuando se dirigen en una lancha
hacia la costa; por desgracia, otro revés del destino hace que muera ahogada
junto al bebé al que ha dado a luz durante la travesía. Ya en la última parte
del periplo de Nivek, vemos a este en España, malviviendo vendiendo bolsos y
otras falsificaciones como mantero, hasta que es detenido por un policía, al
que ataca y deja muy malherido. Esto hace que acabe en la cárcel, encerrado.
En la puesta en común, todos
coincidimos sobre el trasfondo y lo actual del tema en la obra: la explotación
de los recursos del tercer mundo, y el lucro de una minoría en los países
desarrollados. Esta historia nos ha permitido además ver cómo el continente
africano presenta una gran variedad de realidades sociales, con zonas más
deprimidas que otras. Todo esto, poniendo de manifiesto el genial guión de
altarriba, el dibujo estilizado —y con viñetas dentro de otras viñetas y
personajes que sirven como separación de otras— de Sergio García, y la paleta
cromática que emplea Lola Moral, algo que añade otra dimensión más al conjunto
—por ejemplo comentábamos los integrantes del CDB algunas partes como cuando
Nivek es apresado en el desierto y vendido como esclavo, y lo encierran junto
al resto en una cárcel de calor, donde toda la estructura está hecha de metal,
y claro, quema todo donde pises o toques—.
La verdad es que El cielo en la
cabeza nos dejó a todos un regusto agridulce, pero con ganas de retomar la
sesión con el nuevo cómic, Ocultos, de Laura Pérez.
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