OCULTOS EN EL CLUB DEL BOCADILLO
El pasado lunes nos reunimos en
el CDB para conversar sobre «Ocultos», una obra de la dibujante Laura Pérez,
editada por Astiberri. El dibujo de esta autora es bastante reconocible, y la
paleta que viene usando desde este título hasta los dos siguientes que ha
editado después (también en Astiberri, «Tótem» [2021] y «Nocturnos» [2024])
también está muy definida. En «Ocultos» podemos encontrar 12 historias,
inconexas (o no, son muy libres los significados que se pueden sacar de ellas),
con un hilo conductor que es la protagonista, y que va apareciendo cada tres o
cuatro de estas historias, contando algo de su día a día. Comienza visitando
una especie de tienda de artefactos y libros esotéricos, donde parece asistir a
una charla, y donde también parece que ella trabaja, y más adelante la vemos en
una sesión con una especie de médium, para más adelante encontrarla en su casa,
donde plantea una especie de viaje a otra realidad alterna, y finalizando en
una vuelta a esa tienda, de la cual sale, persiguiendo a una lechuza (elemento
recurrente en la obra de Laura) y terminando con las dos viñetas exactamente
iguales con las que empezaba el cómic.
En cuanto a los personajes que aparecen
en las historias, suelen transitar en la soledad, es algo que algunos miembros
del club sacaron en claro. Los paisajes son a veces un pueblo pequeño y
recóndito, de campos donde se pierde la vista en el horizonte, o un piso donde
vive una anciana, o bien una tienda de artefactos y libros esotéricos; pero en
todos ellos hay ese reflejo de quietud y de calma tensa, en la cual parece que
algo ocurrirá en breve (esa calma justo antes de la tormenta).
En la puesta en común, todos
coincidimos sobre la ambigüedad de las historias, la mayor parte de ellas sin
un final claro, sin una solución nítida al nudo que plantean. A nivel personal,
el que me haya hecho pensar y reflexionar, me ha parecido bueno, sin embargo
muchos integrantes del club hablaban de ese oscurantismo y falta de resolución
como algo negativo. Sí estábamos todos de acuerdo en la gran calidad del dibujo
de Laura Pérez, y de esa atmósfera tan peculiar que crea en sus historias, con
un toque de David Lynch, el gótico victoriano y las «road movies».
Finalizando la reunión, se hizo
entrega del siguiente cómic, en este caso de nuevo un manga japonés, «La gran revelación», de
Yoshihiro Tatsumi, considerado el impulsor del género «gekiga» (traducido
literalmente como imágenes dramáticas), destinado a un público adulto, y con
historias más profundas y reales del día a día.
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