14 jun. 2013

Por amor a Judit / Meir Shalev


 
 
Reunión del club de lectura  “Manantial”, Dos Hermanas 11 de junio de 2013

Coordinadora: M. Carmen Gómez Valera

 “- ¿Qué llevaba dentro? ¿Qué llevaba debajo de la piel? ¿Cuáles eran los secretos, los que una mujer recuerda no con la cabeza, sino con la carne? Todo eso no lo sabe nadie.”

 
Judit era portadora de  secretos, de alguno de ellos nos hizo  depositarios el autor y así supimos que su grito nocturno procedía de un dolor causado por la pérdida de una hija a la que nunca más volvió a ver, pero otros quedaron sin ser averiguados ni siquiera por los que leíamos con avidez el libro hasta el final para averiguar cual de los tres hombres era el padre de Zeide.

 
En esta ocasión nos hemos encontrado con una prosa diferente, hermosa y capaz de despertar las emociones del lector con un lenguaje sencillo y a la vez poético cargado de imágenes y metáforas.

A través de Zeide, el hijo de Judit, protagonista y narrador, se nos va desgranando la historia de su madre: Judit,  en un ir y venir del pasado al presente.

La novela aborda temas universales como son: La muerte, la nostalgia y el tiempo en un goteo permanente que va calando  muy hondo desde la primera a la última página.

 
“Todos tenemos nuestros propios métodos para aplacar nuestras nostalgias y agudizar el recuerdo, y cada uno, a su manera, lo intenta y fracasa”

 
Comentábamos en la reunión que esa peculiar manera de narrar aparentemente sencilla es típica de las fábulas orientales, al igual que la incorporación de poemas, dichos  y leyendas en los textos y al tratamiento tan peculiar que se hace de sentimientos, emociones y sensaciones como si fueran personajes invitados:

 

n       El sueño viene a veces acompañado de sus tres hermanos: Sí, Si no y Supongamos que bailen y nos mantienen insomnes.

n       El ángel de la Muerte tiene un lapicero y un cuaderno en donde apunta todo.

n       La verdad y la mentira son buenas vecinas que se prestan cosas.

n       El destino va de la mano de la casualidad y de la suerte.

 
Algo parecido sucede con el tratamiento que se hace en el libro de los animales, de las plantas y de los objetos cotidianos que armonizan y forman parte de la trama colaborando a crear un clima de simbolismo y una aureola mágica que a algunos a hecho recordar a García Márquez.

 
Y hablando de símbolos, quedaron expuestas diversas teorías sobre lo que simbolizaba la trenza de Moisés y puestos  a indagar también surgieron varias hipótesis sobre el significado de la vaca Raquel, de los cuervos y hasta del enorme eucalipto que fue talado.

 
Los personajes masculinos también fueron examinados, las comparaciones entre Jacob y Moisés fueron inevitables y la pregunta ¿Porqué creéis que Judit eligió a Moisés? Contestada y debatida.

Los secundarios tampoco pasaron desapercibidos, especial atención a albino y al italiano fugado del campo de concentración.

La comida, su textura, ingredientes y aromas muy presente también con los guisos de Jacob  aportando sensualidad a la obra, también estuvo,  una vez más en nuestro club ,con el aún calentito bizcocho de Ana, recién salido del horno, que mezclado con el olor de los libros da la nota de fragancia  característica de nuestros clubes de lectura.

 
Aportaba Valme un dato interesante respecto al título del libro y es que si bien no es la traducción literal, sí procede de un párrafo de la Biblia, concretamente del libro de Jacob.

Tras la lectura del acertado comentario de Carmeli en el cuaderno viajero, el grupo se despidió hasta septiembre deseándonos un feliz verano.

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