17 feb. 2016

Crónica de la reunión "Metafísica de los tubos" de Amélie Nothomb.

Amélie Nothomb. Foto vía caocultura.com
Amélie Nothomb según ella misma: "Mi escritura es muy instintiva, pero a la vez muy cerebral, hago autobiografía ficticia".

La novela comienza parodiando el Evangelio según San Juan "En el principio no había nada. Y esa nada no estaba vacía ni era indefinida: se bastaba sola a sí misma. Y Dios vio que aquello era bueno. Por nada del mundo se le habría ocurrido crear algo.", y así continúa a lo largo de sus escasas, pero no por ello menos repletas de contenido, 150 páginas.

Es la historia de un bebé belga que vive en Osaka, ya que su padre ha sido destinado allí como cónsul, es el protagonista de la historia, se cree Dios, y actúa como tal. Una especie de ser que no siente nada, no tiene interés por nada, hasta que su abuela le descubre el placer que encierra una barrita de chocolate, encontrando así el sentido de la vida.

Uno de los puntos que hay que tener en cuenta al leer la novela es que escribir humor es uno de los retos de cualquier escritor y mucho más si lo adereza como es el caso, con ironía y ciertos toques de crueldad.
A los integrantes del club, en un principio les chocó mucho la historia, muchos de ellos no pudieron acabarla, otros sacaron desde el principio algo bueno que reseñar.

En la novela se tratan temas como la cultura japonesa, el significado del agua y la muerte, la infancia en Japón. En este país se trata y considera a los bebés como pequeños dioses. La muerte y el suicidio están muy presentes durante toda la historia y la crítica constante al sexo masculino por medio de las carpas, un animal muy relacionado en la cultura nipona con el hombre.

Otra de las riquezas literarias de la historia son las referencias a filósofos como Heráclito y a obras de escritores como “La imitación de Cristo” de Thomas de Kempis y su ya consagrada frase “Sic transit gloria mundi”, además de la evocación del placer y de los sentidos por medio de Proust y su magdalena.
Se repasaron frases irónicas como las siguientes, que hicieron dar carcajadas a más de uno y de una, tanto leyéndolas en sus casas como en la puesta en común:

"No se ha creado nada mejor que la estupidez para creerse inteligente."
"Una ya no puede ni suicidarse tranquila."
"Los amigos eran los mejores traidores en potencia."


Y muchas más, que si queréis conocerlas, os recomendamos que leáis a Nothomb. En la biblioteca tenéis sus novelas disponibles para préstamo.

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