7 feb. 2013

Adverbios


Adverbios/Daniel Handler

“¿Cómo se hace para olvidar algo? Basta con seguir camino y alejarse, eso quien aún siga con vida”

La cita es del relato “Claramente” que nos habla, entre otras cosas, de olvidos y abandonos, un tema muy presente en el libro y en las relaciones humanas.



Una vez más, la reunión del grupo manantial de ayer sirvió para reafirmar la gran riqueza que aporta una lectura compartida porque los lectores que disfrutaron con el libro supieron transmitir la calidad de una literatura difícil y el disfrute de unos textos- en muchas ocasiones absurdos, pero cargados de humor y belleza- al resto del grupo que no compartía su entusiasmo.

Todos confesamos que se trataba de una lectura diferente a todo lo anteriormente leído, alguien apuntó que en cierta medida le recordaba a Murakami, por los temas tratados y la tristeza. Otros confesaron que lo dejaron por imposible-“Yo espero de cada libro algo, pero aquí me encontraba totalmente perdido”

Otro defensor del libro apuntaba:

“El primero de los relatos me sonó a muchas cosas (no a Murakami, como dice la solapa); me gustó pero me resultó una especie de ejercicio literario correcto... hasta que llegaron los siguientes. Leer los siguientes relatos me hicieron apreciar el primero.


No sé si me explico: conocer a la británica Helena fue un traqueteo, y a partir de ahí sentí que estaba entrando en un espacio de atracción por el vértigo. Una de mis frases fetiche tiene que ver con eso. Es de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera:


¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué nos da también vértigo en un mirador provisto de una valla asegurada? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.”


Una de las lectoras comentaba lo siguiente:


“Por libros como éste es por lo que me alegro de estar en un club de lectura. Es una pequeña joya que nunca hubiera descubierto por mi misma.


Me ha gustado mucho, a pesar de haberlo leído en tres días, desde el domingo. Ha sido una lectura muy atropellada para un libro que merece una reflexión después de cada cuento.


Sobre todo me ha gustado el entrelazado de personajes, de historias, que hacen que estemos, no ante un simple libro de cuentos, sino más bien ante una novela atípica, respecto a la estructura.


Las historias tienen una nota melancólica porque nos muestran como la rutina afecta a la convivencia y, por ende, al amor.


Como nota negativa, quizás decir que sobran los tres o cuatro últimos cuentos, en los que se nota que al autor se le estaba acabando eso, el cuento.


Los cuentos que más me han gustado son "Gélidamente" y "Profundamente".


"Gélidamente" me ha recordado a los cuentos infantiles. Es como si un personaje de cuentos de hadas se viera transportado a la vida actual. Como si La Bella Durmiente se despertara hoy mismo y conociera que el libro de moda es "Cincuenta Sombras de Grey". Le daría un patatús, seguro. No entendería nada y nadie la entendería a ella.


"Profundamente" me recuerda que el amor romántico, entendido como el que sienten dos personas que se conocen y se enamoran y quieren compartir sus vidas durante el resto de sus días, no es el único posible. Y que tampoco tiene que ser el más importante de nuestra vida. No me parece una historia de amor lésbico, sino la historia de amor de dos amigas, que no pueden vivir la una sin la otra. Al igual que las historias de amor que los padres y los hijos viven durante toda su vida y que cuando se van nos producen un vacío que nada puede llenar.


Para ir terminando, tengo una gran curiosidad por leer el libro " Las Urracas: Ecología y comportamiento de la urraca de pico negro y la urraca de pico amarillo".


Y si pudiera hacerle alguna pregunta al autor, le preguntaría si con los adjetivos "atractivas, arteras y agresivas" hace referencia solo a las urracas...


El relato “Obviamente” también fue muy comentado, coincidimos en que a pesar de su narración a tres niveles, la historia se entendía y el protagonista conquistaba al lector por su idealismo y amor platónico de adolescente,


-Pudo conquistar a la chica- comentaba una lectora, le dieron un regalo, un objeto mágico, pero no se atrevió porque ya de antemano se sabía derrotado.


De “Profundamente” comentamos la parte en la que la chica pide a su amiga que le cuente un cuento, los cuentos están muy presentes en estos relatos, tal vez el relato que más recrea la atmósfera fantástica de los cuentos sea “Gélidamente” con clara alusiones a “la Reina de las Nieves”


Manuel, el portador del cuaderno, arrojó mucha luz al asunto, para él la clave se encontraba en el cuento “Realmente”- “Fijaos, es el único real, los demás son inventos de los personajes, en este relato se nos da la clave de los adverbios, la clave de los otros relatos”, el mismo Daniel Handler aparece dentro del cuento diciendo que le gustaría escribir un ensayo sobre el tema, aparecen las urracas buscando objetos brillantes y el relato comienza así: “Este capítulo es real”


Llegados a este punto de la reunión es cuando interviene una lectora para pronunciar una frase que recogerá nuestra antología de frases célebres:

“Se me cayó la ficha cuando consulté la palabra adverbio en el diccionario”


Estuvimos reflexionando sobre los adverbios, realmente pueden llegar a ser condicionantes y que el milagro se encuentre, como dice el autor, en ellos, “en el modo en el que se hacen las cosas”.


No podemos terminar el comentario sin mencionar el bizcocho casero de Valme, receta antigua de las monjas Carmelitas, quienes hace unos años la hicieron depositaria de este secreto que pronto compartirá. Precisamente fue Valme la que, en esta ocasión, se llevó el cuaderno aún calentito de las manos de Manuel y su receta de ingredientes imposibles.

La próxima reunión será el 5 de marzo para comentar e interpretar: “Eloisa está debajo de un almendro” de E. Jardiel Poncela.





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