20 feb. 2013

No, no llamaremos a casa







Ayer a las 18.30 se reúne el club de lectura de Ana para comentar la novela de Carlos Zanón No llames a casa. Una novela negra sobre las extorsiones que realiza un grupo de personas, dos hermanos, Raquel y Cristian y el novio de la primera, Bruno. Se apostan en las puertas de las casas de citas donde las parejas acuden. Al salir, las siguen, apuntan las matrículas de los coches, e investigan quién es el propietario del vehículo y después llaman y ponen precio a su silencio. Además, están organizados de forma cutre, y aun así creen haber dado con el negocio que les sacará de la ruina y la miseria.

Empezamos cambiando una vez más de lugar de reunión, una vez más, solo una más, ya que desde ayer, nuestro sitio será la sala de carteles de cine de la primera planta de la biblioteca.

La primera en llegar fue Isabella, con un pastel de azahar, queso y piñones que estaba delicioso. Justo después fueron llegando las demás. Ángela, trajo un bizcocho de naranja, que menos mal que dijo que lo había hecho en un momento ¡porque estaba riquísimo!, si le llega a dedicar una mañana entera….y un bizcocho de chocolate que trajo Esperanza.

Terminada la ceremonia del té, dimos comienzo al comentario del libro.

La novela en general, no gustó. No gustó, pero dio mucho que hablar. Es una realidad el tema del que trata. Ganas de supervivencia en una sociedad como dice Charo “impregnada por la soledad” y llena de miserias. Los personajes quieren ser queridos, y vivir en un mundo mejor, aunque con ello tengan que pagar un precio muy alto.

Empezamos comentando el vocabulario usado, que lo tildamos de soez y excesivamente borde, pero tanto los protagonistas de clase baja de la sociedad como los de la clase media lo usaban en algún que otro momento. Continuamos con los personajes: yonquis, ladrones, extorsionadores, y extorsionados. Para la mayoría la lectura se convertía a veces en algo tan sórdido que tenían que parar de leer para no agobiarse.

El maltrato a la mujer y el sexo explícito, además del consentimiento de ésta también está presente, como por ejemplo cuando Bruno, en un ataque de celos, porque cree que Raquel está manteniendo relaciones sexuales con Cristian, le quema las manos con el horno, y al llegar al hospital ella cuenta que es un accidente.

Dolores, una de las integrantes, quedó muy sorprendida con el final, ya que una de las muertes no la había interpretado como tal y eso hizo que repasásemos los últimos capítulos de la obra.

Además, encontramos varias referencias a otras novelas como Rayuela de Cortázar, “la maga enloquecida jugando a buscarte”, e incluso identificamos quién podía ser la maga de entre los personajes de la novela. El retrato de “Doryan Gray” de Oscar Wilde, otra de las alusiones, esa metamorfosis hacia lo decadente de cada uno de los personajes.
Referencias racistas, desahucios, muerte, violencia, celos, traición, mentiras de todos hacia todos y hacia ellos mismos, han hecho que esta novela no deje a nadie del club indiferente.

Ana

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