18 feb. 2013

Club de Lectura en francés



CETTE AVEUGLANTE ABSENCE DE LUMIÈRE de Tahar Ben Jelloun


“Nuestros cuerpos se pudrían miembro a miembro. El único elemento que poseía era mi cabeza, mi razón”. Con estas palabras del protagonista de esta escalofriante novela, el autor resume la experiencia de un sub-oficial de una escuela militar que, siguiendo órdenes de sus superiores, se ve envuelto en un golpe de estado a Hassan II, rey de Marruecos en el año 1971. Esta novela de ficción está basada en el testimonio real de uno de los supervivientes de la cárcel de Tazmamart, un penal especialmente creado para que el que ingresara en él, no saliera vivo. De los cincuenta y ocho reos, sólo veintiocho sobrevivieron después de dieciocho años de encierro. Gracias a la presión ejercida desde Francia por algunos activistas y por los familiares y amigos de los prisioneros, en 1991 fueron liberados. Algunos años más tarde pudieron contar su historia al mundo.

Comencé la reunión leyendo una nota de Lola y Joaquina que no pudieron asistir a esta sesión. Luego, expliqué brevemente el contexto histórico en el que se enmarca la historia. José Antonio completó esta introducción hablando del segundo golpe de estado que sufrió Hassan II con datos y fechas concretas. Luego, hice referencia a la polémica que suscitó este libro en Francia en el momento de su publicación.

A priori, esta lectura dura y real ha dejado huella a más de uno de los participantes de nuestro club pero, a pesar de la crueldad del encierro, de la locura y de las privaciones, todos menos una persona supieron apreciar un libro magistralmente escrito con lenguaje sencillo pero profundo (demasiado quizás para Paco), dónde también hay lugar para la ternura, la solidaridad y la espiritualidad.

Mari Josèphe comentó que le recordaba la experiencia narrada en los campos de concentración nazis de Buchenwald por Jorge Semprun. Dice que en un lugar donde los derechos humanos son pisoteados, sólo queda el respeto por uno mismo. Hablamos de los motivos que pudieron tener los torturadores para castigar a la muerte lenta a los amotinados. Pero, ¿quién podría afirmar que estos penales están erradicados? Ciertamente nadie. A lo largo de la historia han existido y esto no da muestra de que fueran a desaparecer. Marisa dudaba en algunos pasajes de la cordura del protagonista, sin embargo a otras personas, les parecía fuerte mentalmente. El autor, al tratarse de un relato en primera persona, de este modo, incide en los distintos estados emocionales y psicológicos que va atravesando el protagonista. La religión es un tema muy importante en la novela. Salim, “el prota”, es un buen musulmán que cree en los preceptos del Corán y un magnífico contador de historias. El humor estuvo presente cuando todos casi al unísono recordamos cuando cuenta la película “Un tranvía llamado deseo”, pidiendo perdón por haberla “marroquinizado”. Emilio puso la nota de ternura recordando la anécdota de la paloma, un simbolismo de libertad.

Merche (Coordinadora del club)

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