15 dic. 2014

Un mundo de símbolos llamado Kafka en la orilla

Foto vía "Vagón 293"


Hay escritores que te enganchan con su escritura, escriban lo que escriban y cuenten lo que cuenten en las páginas de sus libros. Son autores con un halo especial, con un magnetismo en sus palabras, que consiguen mantenerte en vilo en su lectura, aunque el libro supere las 500 páginas y cuando llegues al fin no sepas exactamente qué es lo que has leído o qué ha querido transmitirte el escritor con esa historia.
Esto es lo que nos ha pasado, en líneas generales, a Los Rolirepa con nuestro primer acercamiento a la literatura de Haruki Murakami y su Kafka en la orilla. Un libro sobre el viaje iniciático, cada uno en su universo, de dos personajes, muy diferentes pero complementarios, en cierta medida, que recorren una gira circular en la que nunca cruzan sus caminos, aunque los escenarios sean, en algunos momentos, los mismos.
Un libro que ha gustado en el dinamismo y estructura de la historia, pero no en la consistencia de la misma, ya que la metáfora que la envuelve en la totalidad de su transcurso o desarrollo te impide dilucidar con claridad sobre lo que estás leyendo.  Murakami crea un submundo con sus personajes protagonistas, Kafka y Nakata, y los secundarios que lo rodean, en el que no sabes o llegas a comprender dónde empieza la realidad y dónde la ensoñación.
Son quizás los personajes las piezas claves de este libro. Todos y cada uno de ellos aportan algo importante a la historia y lo hacen desde una perspectiva de figuras ficticias muy bien dibujadas por el autor y que nunca dejan de sorprenderte. Todos tienen una gran fuerza narrativa y complementan a la perfección los dos mundos que se enfrentan en sus páginas. Uno, el del conocimiento y la cultura, en la persona del joven Kafka Tamura, y el otro el de las cosas simples y tradicionales, quizás, más irracionales, que encarna el señor mayor, Nakata.
La lectura de Kafka en la orilla también supone un paseo o viaje por los rasgos más importantes de la cultura japonesa, ya que Murakami hace un despliegue de valor incalculable sobre los principales nombres de la música y la literatura, sobre todo nipona, aunque también con retazos de otros rincones del mundo.
La sensación final de los integrantes del club de lectura de Los Rolirepa era la de haberse enfrentado a una serie de historias inacabadas, que nunca se cierran, y aunque vayas buscando un punto y final, algo o un indicio que te aclare todo lo que está sucediendo, eso nunca llega.  Todos son símbolos y, como tal, cada cual debe darle el valor o la interpretación que considera oportuno.

Recuperados de la lectura de Kafka en la orilla, viajamos a otro rincón del mundo, a Kabul(Afganistán) para volar con la lectura de Cometas en el cielo de Khaled Hosseni. Nos vemos el día 14 de enero. Hasta entonces, Feliz Navidad.

Fran Ricardo (Coordinador del Club)

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