8 may. 2013

El país del miedo de Isaac Rosa



El martes, 7 de mayo, se reunió el club de lectura “Manantial” para comentar la novela “El país del miedo”,lo que dio pie a un vivo debate sobre los miedos, sus causas, su tipología, la forma de afrontarlos y a un sinfín de experiencias personales relacionadas con el tema.

En los preliminares estuvimos viendo fotos de la nieta de Mª José Lozano y alguna que otra foto indiscreta que se coló, las que estuvieron allí sabrán de lo que hablo. La nueva abuela trajo el famoso bizcocho de las Carmelitas para celebrarlo en la merienda que viene siendo el complemento habitual en estas reuniones.

Una vez que el grupo estuvo casi completo iniciamos el comentario de la novela.

La mayoría coincidimos en que la historia era simple y trazada con líneas apenas esbozadas cuyo pretexto no era más que el de poder hacer un estudio y reflexión sobre los miedos en nuestra sociedad.

Isaac Rosa exagera premeditadamente los miedos de Carlos, un personaje que provoca al lector por su cobardía pero que sabe ponernos entre las cuerdas en una posición incómoda ante la pregunta inevitable de ¿Qué hubiera hecho yo?

Decía una lectora que era cómodo juzgar a un personaje y decir cómodamente sentados y degustando un bizcocho – yo hubiera parado en seco al extorsionador-

Inicialmente estuvimos repasando algunos miedos que recoge esta especie de catálogo:

-Miedo a las situaciones extremas: guerras, catástrofes, atentados “que ponen de manifiesto el fondo depredador de nuestra raza” apuntaba alguien.

- Miedo a la extorsión y al acoso.

-Miedo a los inmigrantes.

- Miedo a los lugares marginales, extraños y desconocidos de manera que podríamos trazar el mapa del miedo.

-Miedo a ser cobarde, como Carlos, el protagonista de esta novela

Incluso se añadieron nuevos miedos a la lista: Miedo a la enfermedad, miedo a la muerte. O el miedo a la verdad, como apuntaba Pepa, ya que si Carlos se hubiera atrevido a exponer la verdad no hubiera llegado a esos extremos.

Se pusieron sobre la mesa interesantes temas para materia de reflexión:

-¿Cómo actuar ante un chantaje? Depende de lo que esté en juego, de lo que podamos perder, del precio a pagar, de si queremos seguir asumiendo nuevos chantajes…

-¿Tienen más miedo los que más tienen? Sí porque tienen más que perder, no porque pueden protegerse, depende de su madurez personal.

-¿Es la seguridad una trampa? Los vigilantes (policías, guardias de seguridad) no están para protegernos a nosotros sino para proteger la propiedad y defenderla de nosotros.

- ¿Manipulan los poderosos a la gente con el miedo? Los gobiernos crean falsos miedos conscientemente.

- ¿Y los chivatos? ¿Son ahora vistos de otra forma a como eran visto antes? Se narran experiencias de la escuela, bien personales o acontecidas a los hijos.

-¿Podemos adaptarnos a las situaciones de miedo y vivir con normalidad? El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación, se adapta a todo para poder sobrevivir.

-¿Qué papel desempeñan los padres en los miedos de los niños? Se heredan, se imitan los comportamientos, padres miedosos= niños miedosos.

- ¿Dónde están los limites de protección a un hijo? Problemas de niños sobreprotegidos frente a niños con demasiada autonomía.

- ¿Es bueno administrar pequeñas dosis de miedo a los niños? Sí porque le s puede frenar ante algunas acciones temerarias, no porque no hay que asustarlos sino informarlos.

Las dos horas se pasaron volando y concluimos con la lectura de algunas reflexiones sobre el tema extraídas del blog de Manolo: “Si este personaje, como es el caso de Carlos en la novela, vive angustiado por los miedos urbanos, tantos como imprevisibles, esa cercanía provoca que te arrastres por las páginas y sufras, no sólo por el dolor que provoca tales miedos, casi físico, sino por la desazón de reconocerte, también, en los efectos de esa absurda Educación para el Pánico que nos han inculcado desde la más lejana tradición judeocristiana.”


El grupo quedó emplazado para el día 11 de junio para comentar la obra “Por amor a Judit” del autor judío Meir Shalev , de la que Beli leyó emocionada el primer capítulo, un libro, según la crítica, lleno de amor, de dolor y de melancolía.

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