5 nov. 2012

Zenobia y el hada maldita



El pasado 23 de octubre se reunió el grupo Zenobia para comentar el libro de Ángeles Caso “Elisabeth emperatriz de Austria-Hungría: El hada maldita”, una historia escrita en forma de diario que nos acerca a la personalidad de esta figura histórica con más veracidad que las almibaradas películas de Sissí.
La pregunta que nos hacíamos todas y que una lectora del grupo expresó con claridad fue: _ ¿Donde empieza Elisabeth y dónde acaba Ángeles Caso?


La autora parecía sentirse a gusto con una prosa intimista plagada de sentimientos en donde la tarea de documentación previa era manifiesta en cuanto a fechas, lugares y sucesos acontecidos.

Si bien no a todas las lectoras de este grupo les agradó esta forma de escribir, sí estuvimos de acuerdo a la hora de decir que sin duda nos encontrábamos ante una mujer fascinante digna de ser protagonista de cualquier novela, independientemente de que mostrásemos más o menos simpatía con ella.

Elisabeth fue descrita como rebelde, obsesiva, amante de la naturaleza y de lo bello, culta, viajera, caprichosa, compasiva, anoréxica, mística, contradictoria, romántica…

En cuanto a los otros personajes, comentamos la simpleza de su marido el Emperador, al que alguna tachó de “papanatas”, de su temible suegra, de su primo “el rey loco”, de su hijo Rudi y de sus padres.

Una mujer que aparentemente se mostraba complaciente con un marido infiel, demasiado permisiva y casi cómplice, tal vez porque nunca estuvo enamorada de él.

- ¿llegó a querer realmente a alguien?- Se preguntaba una lectora.

Establecimos un punto de debate sobre la contradicción de una mujer que se manifestaba abiertamente en contra de las monarquías y que sin embargo no se privaba de ningún capricho.

Las lectoras de este grupo llegaron al final a una interesante reflexión:

“Este libro pertenece a un tipo de narrativa en la que tienes que dejarte atrapar, de alguna manera implicarte emocionalmente, como hace la propia autora. Existen libros que te llevan sin esfuerzo y otros en los que tienes que poner algo de tu parte, si no te obligas a cruzar la línea no es posible disfrutarlos”


No puedo terminar la crónica de este encuentro sin palabras de bienvenida a las dos nuevas integrantes, y nuestro agradecimiento a Isabel y a las deliciosas galletas personalizadas que nos trajo para la merienda, nos daba pena comerlas de bonitas que le salieron.

Nos despedimos con la lectura del cuaderno que en esta ocasión portaba Carmen Campos.


La próxima cita para el 13 de noviembre, comentaremos “El lector”.

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